Ni perros ni gatos



Unos son fieles y obedientes, los otros independientes y listos. Pero a la hora de medir su inteligencia, la revista New Scientist descubrió que los perros y los gatos se parecen más de lo que uno podría sospechar.

Se parecen bastante pero no del todo: el perro es más inteligente pero tan sólo por un punto de diferencia.

¿Le sorprende? ¿Le indigna? ¿No se lo cree?

Esto fue lo que le preguntamos a los lectores de BBC Mundo. Y para respondernos, casi todos sacaron las uñas y afilaron los dientes para defender a su mascota favorita.

Para Artemio Marín, de Madrid, España, el animal más inteligente es, sin ninguna duda, el perro. "Tengo uno que entiende todo lo que le digo y sabe que lo defenderé si es necesario", dice.

clic ¿Quién es más listo? ¿El perro o el gato?

Otro que no duda es Martín de Buenos Aires, Argentina. Nuestro lector está convencido de las habilidades "sobrenaturales" de su perro. "El mío no sólo busca el periódico, sino que también me lo lee", nos dice.

Tampoco titubea J. Valjean de Estados Unidos, quien destaca la capacidad de los perros para leer "las sutilezas de nuestras expresiones faciales" y mostrarnos a la vez "su estado de ánimo con su mirada y movimientos".
Vivan los gatos

La lista de defensores de los gatos no se queda atrás. Es extensa, por cierto, y los argumentos son variados como coloridos.

"El perro aprende a interpretar lo que su amo desea, en cambio el gato educa a su amo para que entienda lo que él desea. Eso", dice Sara de Santiago de Chile, "demuestra una inteligencia superior".

Sergio, de Tokio, Japón también se inclina por los gatos. "Pensar que el perro es un animal inteligente sólo por obedecer órdenes es un error. Hay que diferenciar domesticación de inteligencia".

"Es más fácil educar un perro y ganarse su confianza", reflexiona Sergio Rincón Gallardo Díaz, de México. "Pero si logras ganarte la confianza de un gato, nunca te olvida".

Hay también quienes consideran que la diferencia entre perros y gatos no es innata sino cuestión de educación, como Jeannette Aguilar Taype de Perú, que sostiene que la inteligencia depende también "de cómo se los críe, el cariño, la seguridad y las habilidades que desarrolle cada animal".

Y para otros, más allá de sus diferencias, lo importante es que ambos son –claramente- más inteligentes que los seres humanos.

En eso coinciden Bertha Polo de Colombia, Adrián Rodríguez Solórzano de Costa Rica y Saquiri de Miami, EE.UU.

Esteban, un lector de Caracas, Venezuela, piensa que a los fines de tener una mascota no hace falta cuestionar su inteligencia: "Una mascota no se tiene para eso, si quiero una compañía inteligente me busco la de una persona".
¿Y los peces? ¿Y los delfines?

Siguiendo por ese camino hay quienes consideran que al comparar la inteligencia de perros y gatos estamos dejando de considerar a otros animales con una capacidad cerebral mucho mayor.

"El delfín", dice Gregorio Galazka, "es un animal increíble que en cuestión de semanas adiestra a sus entrenadores para que, con dar dos palmadas y sonreír, le de un pescado".

Y para finalizar, lo dejamos con el comentario del lector Bernard Bertaud, de Canadá, al que tampoco lo entusiasman ni perros ni gatos.

"Prefiero a los peces de mi acuario. A esos no hay que sacarlos a caminar tres veces por día. No dejan pelos en el sofá, no muerden, no ladran", dice Bernard.

"Y cuando mueren", concluye, "sólo hay que ir a tirarlos por el WC e ir a comprar más a la tienda de mascotas".

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